Primeros Auxilios

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Ahogamiento

A los gatos no les gusta demasiado el agua, pero saben nadar si las circunstancias lo requieren. Sin embargo, pueden ahogarse, al no prestarles ayuda cuando no consiguen salir por sí solos. Si se saca del agua a un gato que está a punto de ahogarse, debe suspenderse con la cabeza hacia abajo, sosteniéndolo por las patas traseras para que saque el agua de los pulmones. La respiración artificial y el masaje cardíaco pueden ser necesarios, así como la intervención del veterinario.

Caídas

Los gatos son víctimas con frecuencia de caídas más o menos graves, especialmente desde que viven en departamentos situados a gran altura; puede ocurrir, por ejemplo, una tarde de verano, cuando la ventana está abierta e intentan atrapar una mosca o un pájaro. Las consecuencias son mínimas si no hay mucha altura, debido a su extraordinaria capacidad para girarse en el aire; ahora bien, son corrientes las lesiones de mandíbula. Se descubrir las posibles fracturas del paladar (o hendiduras palatinas) examinando el interior de la boca. Las fracturas del maxilar se distinguen a simple vista y, en caso de dislocación, no puede abrir la boca. El desprendimiento de las pleuras ocasionado por una caída provoca un neumotórax (entrada de aire en la cavidad pleural), responsable de una disnea (dificultad para respirar). En ese caso, hay que meter al gato en una caja e inmovilizarlo, y a continuación llevarlo urgentemente al veterinario. Las fracturas suelen operarse.

Electrocución

Los gatitos que juegan con las tomas de corriente o mordisquean los cables de electricidad pueden sufrir quemaduras graves en la boca y en la lengua. Tardan mucho en cicatrizar, y están asociadas a un estado de choque o a un edema pulmonar. Sólo el veterinario, al que hay que acudir de forma urgente, puede tratar el problema.

Golpes de calor

En los gatos se producen con menos frecuencia que en los perros, pues los primeros soportan mejor las diferencias de temperatura. Pueden aparecer, por ejemplo, si se deja encerrado al animal en un coche a pleno sol. La temperatura del cuerpo sube rápidamente a 41° C., y entonces resulta necesario actuar con celeridad para que baje. Debe ponerse al gato a la sombra, envolverlo en un trapo húmedo y bañarlo con agua fría antes de llevarlo urgentemente al veterinario.

Heridas con hemorragia

Los cuidados efectuados en casa en una herida grave son muy útiles antes de una intervención de urgencia.. Si el gato ha sido mordido, atropellado por un coche o herido, y sangra, antes que nada es necesario cortar la hemorragia. El dueño debe acercarse a él con cuidado para no asustarlo, y utilizar una toalla o una manta si forcejea. A continuación, debe aplicar una venda o un trapo limpio empapados en agua oxigenada sobre la herida y apretar fuerte algunos minutos para que la sangre pueda coagular. En caso de que la hemorragia persista, hay que ponerle un vendaje compresivo y llevar al gato al especialista sin perder tiempo en limpiar la herida.

Ingestión de cuerpos extraños

Las espinas de pescado, los trozos de hueso o las agujas se pueden quedar fácilmente atascados en la laringe. Es necesario llamar al veterinario con urgencia, pues el objeto ingerido puede clavarse más profundamente y causar lesiones graves.

Intoxicaciones

En ocasiones, el gato ingiere sustancias que, siendo muy comunes, le pueden causar envenenamientos graves. Generalmente, las intoxicaciones tienen lugar por vía digestiva después de lamer su pelaje impregnado de una sustancia tóxica (alquitrán, insecticidas organofosforados o carbomatos). Entonces predominan: la salivación, los vómitos y las diarreas. Los ojos están llorosos; las pupilas, contraídas, y a veces aparecen alteraciones nerviosas /convulsiones o problemas de desplazamiento).

En caso de que los síntomas sean leves, se puede lavar al animal para evitar la absorción del tóxico; pero si son gravea, es necesario llevarlo urgentemente al veterinario, donde pueda recibir de inmediato cuidados intensivos y, si fuese posible, administrarle un antídoto específico.

Picaduras de insectos

Las zonas más afectadas por picaduras acostumbran a ser la cara o el interior de la garganta, y pueden dar origen a un edema alérgico de dichas zonas, lo que comporta la obstrucción de las vías respiratorias. Si esto se produce, hay que llevar al gato urgentemente al veterinario, para que le administre un antialérgico y efectúe un sondeo traqueal o una traqueotomía si fuese necesario. En algunas ocasiones, la absorción de un antihistamínico puede reducir la hinchazón.

Plantas tóxicas

Si el gato mordisquea bulbos como tulipanes, narcisos, jacintos o junquillos existe la posibilidad de que se produzca una inflamación de la esfera bucal, gastritis y trastornos nerviosos. Estos últimos pueden estar provocados por los tomates, y la hepatitis, por el Picus. Dieffenbachias, poinsettias y filodendros, corrosivos para las mucosas bucal y digestiva del gato, provocan, además, dermatitis y conjuntivitis.

Es probable que el rizoma del pamporcino esté en el origen de una gastroenteritis y de trastornos nerviosos y cardiovasculares. –como, entre las plantas de jardín, el codeso- y problemas respiratorios.

Si el gato ha ingerido cualquiera de estas plantas, conviene obligarlo a vomitar haciendo que tome agua salada o agua oxigenada. De todas maneras, se hace necesaria la consulta urgente a un veterinario.

Quemaduras

Los gatos corren siempre el riesgo de escaldarse con agua o aceite hirviendo, o de quemarse gravemente al saltar sobre una placa eléctrica caliente. En caso de quemaduras ligeras, una buena solución es introducir la pata afectada en agua fría antes de aplicar una gasa de parafina sobre la herida. Si la quemadura ocupa una extensión considerable de su cuerpo, resulta vital que la examine el veterinario inmediatamente. Sobre todo no debe cubrirse con cosas grasas, sino con un trapo húmedo para atenuar el dolor.

Envenenamientos

Primeros auxilios

Si el dueño está seguro de que su gato ha ingerido un tóxico debe:

  • hacer que vomite dándole agua salada (a razón de una cucharada de café de sal por vaso de agua) o agua oxigenada (dos cucharadas soperas).;
  • administrarle, inmediatamente después, carbón activado en polvo o en gránulos (dos cucharadas de café);
  • evitar darle leche si no conoce la naturaleza del tóxico;
  • averiguar cuál es el producto ingerido, y llevarlo al veterinario junto con el gato;
  • telefonear a un centro de toxicología, si no se puede desplazar.

Múltiples causas

  • La ingestión de ácidos comporta quemaduras de las mucosas digestivas, acompañadas por vómitos y por una salivación excesiva.
  • El bicarbonato constituye un buen contraveneno.
  • La ingestión de sosa cáustica provoca los mismos síntomas, pero el tratamiento es el opuesto al caso anterior: en este caso, el antídoto es el vinagre.
  • La toma de arsénico constituye el origen de dolores abdominales, vómitos con un característico olor a ajo y, de manera súbita, el coma y la muerte. El tratamiento consiste en hacer que el animal ingiera bicarbonato o carbón activado.
  • La estricnina es un veneno poco frecuente desde hace unos años, pero aún se puede encontrar en algunos cebos contra ratas, topos o zorros. El gato que la ha ingerido tiene convulsiones, los miembros se ponen rígidos, el cuello está arqueado hacia atrás y la cabeza estirada. La muerte sobreviene rápidamente por parálisis de las vías respiratorias. Tomado en dosis pequeñas, la intoxicación provoca crisis nerviosas y una extrema agitación. El antídoto es el Cardenal, así como otros, así como otros barbitúricos o anestésicos. Debe mantenerse al gato en una oscuridad total, sin ruidos ni manipulación.
  • El acetaldehído, empleado en algunas sustancias para matar caracoles y babosas, favorece los trastornos nerviosos convulsivos.
  • Algunos insecticidas comportan trastornos graves: vómitos, crisis epilépticas, convulsiones y pérdida del equilibrio.
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